16 de agosto de 2008

Bienvenidos al nuevo orden mundial


La historia de lo que se ha iniciado estas semanas en el Cáucaso es muy antigua y no voy a describirla. En esencia se trata de Estados Unidos, los neoconservadores y su desesperado intento de mantener la hegemonía mundial en manos estadounidenses en el siglo XXI. Y hasta hace poco parecía que iban a conseguirlo. El único país totalmente opuesto a esto era Rusia. Rusia es diferente, especial. El pueblo ruso posee algo que muy pocos entienden o quieren entender. Posee el alma rusa y una misión especial. Esto no lo hace mejor que otros pueblos, la superioridad por cuestiones étnicas o de nacionalidad no existe. Pero sí lo convierte en el principal obstáculo en el camino de la élite estadounidense. Y es allí donde comienzan a surgir las revoluciones de colores, particularmente en Ucrania y Georgia, es decir alrededor de Rusia. Fueron bien planeadas y financiadas por los estadounidenses.

Pues bien, uno de estos dos proyectos estadounidenses tenía una pega, o mejor dicho, dos pegas, Abjasia y Osetia del Sur. Al existir estas repúblicas separatistas, el proyecto en Georgia no estaría completo, ya que ese país no podría entrar en la OTAN. Como el dialogo no fructificaba Estados Unidos decidió ir por el otro camino, el camino de la fuerza. Empezó a entrenar y armar (con ayuda de sus perritos falderos) al ejército georgiano. Y el 7 de agosto de 2008 por la noche todo esto se puso en marcha con las tropas georgianas intentando tomar Tsjinval, la capital de Osetia del Sur. El destino de su población era la completa aniquilación. Luego, según los planes georgiano-estadounidenses lo mismo pasaría en Abjasia y en pocos meses Georgia empezaría definitivamente su camino hacia la OTAN.

Pero de repente, desastre. En los últimos años Rusia se fortaleció. Y al ver la sangre de sus propias fuerzas de paz y de los osetas, un pueblo hermano, que de hecho forma parte de su población, no olvidemos a Osetia del Norte, al verlo Rusia no apartó la mirada. No. Rusia cogió sus armas y se fue a la guerra, a salvar a los osetas y a sus fuerzas de paz. A los georgianos les entró miedo. Empezaron a gritar histéricamente que Rusia estaba conquistando Georgia, y si bien Rusia tenía, desde el punto de vista técnico o militar, esa posibilidad, no lo hizo, para no ir contra las leyes, los acuerdos.

A los estadounidenses esto les dejaba en muy mala posición. No solo su proyecto encarado por el subnormal de Saakashvili había fracasado. Pero encima no podían echar la culpa a los rusos. Y entonces el cinismo de los americanos llegó a su máxima expresión. Empezaron la guerra informativa. Entonces los europeos y los estadounidenses empezaron a ser manipulados, y como ya estaban acostumbrados a ver a los rusos como “los malos” (en la CNN y las películas, me imagino) se lo tragaron todo. Saakashivili y su departamento de propaganda hicieron un buen trabajo. Pero entonces al pueblo europeo, al menos, le empezó a fallar la lógica y comenzó a dudar. Luego pasó lo mismo a los demás. ¿Quién ganará la guerra informativa? Espero que los que digan la verdad, es decir, los rusos. He estado siguiendo esa guerra desde su principio y sé de lo que hablo. Y que los rusofobos se aguanten.

Pero lo importante es que ahora Rusia ha demostrado en un momento de gran crisis que es una gran potencia, y que los que no cuenten con ella, fracasarán.

Lo malo es que los Estados Unidos tuvo que cometer un genocidio para darse cuenta. 1600 muertos según los últimos datos. Y los estadounidenses no solo no se acordaran de esos muertos dentro de un mes, ni si quiera saben que existen esos muertos. Las ONG como Human Rights Watch al parecer trabajan para sus intereses… especiales. Las voces de los muertos difícilmente llegarán a las mentes de esa gentuza. Eso sí los pueblos del Cáucaso no olvidan “esas cosas”, durante siglos. Así que hablar de Abjasia y Osetia del Sur como parte de Georgia es totalmente ridículo.

¡Viva Rusia! ¡Viva Abjasia! ¡Viva Osetia reunificada!

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